Navegando con mucho viento
Consideramos “mucho viento” algo cercano a los 20 nudos.
Cómo nos damos cuenta que sopla eso? Bueno, el Optimist planea
enseguida al derivar, hay que colgarse con todo y seguimos escorados,
y si dejamos flameando la vela, parece que se va a romper. Si pasa esto,
estamos por encima de 18 nuditos... una manera muy efectiva de medir
el viento.
Preparativos
Algo fundamental es estar bien preparados para aguantar todo el día.
Un día de viento, con el barco mal armado, y con frío,
sin botas, etc etc puede ser un desastre, o mejor dicho, es casi imposible
que andemos bien en las regatas.
Hay que salir bien abrigados desde la rampa, porque una vez que el cuerpo
se enfría es muy difícil estar cómodos de nuevo.
Con viento los movimientos sobre el barco son más violentos, entonces
hay que salir con botas y ropa cómoda para moverse... que no seamos
un “paquete” de ropa porque hay que moverse mucho para llevar
bien el barco.
Revisando bien el barco salimos con la cabeza metida en la regata. En
cambio, el que sale con todo mal armado se la pasa todo el día
poniendo matafiones, cambiando puños, etc etc es decir que no
usa su energía en la regata. Hay que revisar todo varias veces
antes de salir, ponerle “candadito” a los matafiones y llevar
algunos de repuesto en el flotador.
La llevada
Como ya lo dijimos varias veces, un punto fundamental y básico
es llevar el barco “seco” todo el tiempo y plano en ceñida.
Para llevar el barco sin agua, hay que achicar en ceñida. Esto
requiere de un esfuerzo extra pero es fundamental, cada achicador que
sacamos son dos kilos de peso menos... Cuando el barco está lleno
de agua y que no da más, no se puede navegar, tiene tanta agua
que no puede avanzar. En estos casos, normalmente se sacan unos 15 achicadores
de agua, esto es por lo menos 30 kilos, es decir que adentro del barco
tenía el equivalente al peso de una persona más. Hay que
comprender que es mucho peso y es lo primero que tenemos que solucionar.
Llevar el barco plano en ceñida es difícil pero no depende
tanto del peso del timonel sino más bien de la técnica.
Una buena combinación de movimientos, filando la vela en la racha
o en la ola grande, orzando un poquito al subir la ola, y regulando el
esfuerzo físico, todo esto combinado con una achicada permanente,
eso es buena técnica. Claro que es agotador, las piernas “queman”,
la posición es incómoda, y el barlovento está lejísimo
.... pero así es.
En el reach la mayoría de la flota se dedica a achicar y a descansar
las piernas. Es un problema de arrastre porque todo el mundo llega lleno
de agua al barlovento y todo el reach se la pasa achicando. Lo que hay
que hacer es llegar seco al barlo, y derivar con todas las pilas bombeando
todo el reach y buscando la ola para bajar. Un reach bien hecho es más
cansador que la ceñida.
Para surfear la ola hay que estar bien atento a lo que viene detrás.
Si calma hay que orzar y si viene una buena ola hay que derivar para
ponerse perpendicular a su frente, lo mismo para una racha. Una vez que
estamos surfeando hay que mover el cuerpo para proa!!! Esto prolonga
la surfeada, es un error bien común que se queden sentados muy
a popa al lado del timón.
La puesta a punto
Con este viento, la idea es aplanar un poco la vela y además
que quede bien armada en reach y popa. El vang hay que matarlo, antes
de la partida hay que estar bien atentos a esto. Al usar tanto el vang,
tenemos que regular bien el contra. Si está muy suelto el gratil
se va a tensar y la vela quedará muy plana con efecto secundario
de una botavara levantada en reach y perdida de velocidad. Claro que
esto de la vela plana es mejor para los livianitos pero hay que encontrar
un equilibrio en que no quede tan plana y que la botavara no se levante.
Ayudamos la puesta a punto con la bolsa.
Si sopla mucho más, los livianos sueltan el pico un poco... pero
esto es para casos extremos, mucho viento o pibitos chicos.
Las maniobras
Para estos días hay que estar con los ojos bien abiertos y la
adrenalina arriba. Hay que moverse rápido, con seguridad, dominando
con el peso del cuerpo todos los movimientos del barco.
Las viradas se hacen más rápidas que los días de
poco viento, y hay que elegir bien dónde virar, que no sea una
ola gigante o en una racha bestial.
La trasluchada normalmente es un problema para todos, acá se ve
quien tiene buena técnica y sobre todo personalidad. La idea es
mantenerse con viento en popa en todo el momento de la trasluchada, con
buena velocidad surfeando en lo posible y pasando la vela con la mano.
El golpe de la vela en la nueva amura hace que el barco tienda a orzar,
esto lo contrarrestamos adelantándonos con una derivadita mínima
antes de que porte. Una vez que estamos sentados del otro lado podemos
orzar al nuevo rumbo. Con la práctica, esta descripción
que parece una eternidad se convierte en algo bien rápido y seguro.
Despedida
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